Mikaila Ulmer

 Mikaila Ulmer

A la edad de 4 años comenzó a vender limonada a partir de una receta que aprendió de su bisabuela. 7 años más tarde se había convertido en millonaria tras lograr un contrato por $11 millones de dólares con una importante cadena de supermercados. Su vida como emprendedora comenzó en el año 2009, cuando la chica tenía apenas cuatro años de edad. Sus padres le informaron que pronto se realizaría en la ciudad una feria de negocios para niños y la animaron para que participara. Mikaila aceptó el reto y comenzó a prepararse para el evento.

Mientras pensaba en ideas de productos para vender, ocurrieron dos sucesos que fueron determinantes en el enfoque de su negocio.

Pensó que, si hacía esa limonada con miel comprada a apicultores locales, podría contribuir un poco en ayudar a la población de abejas. Así nació la marca “Me & the Bees Lemonade” (aunque su nombre inicial fue “BeeSweet”). Ya el propósito de la chica no era solamente participar en el concurso, sino hacer algo que tuviese un impacto positivo en el mundo

Con un enfoque claro y un propósito definido, Mikaila se puso “manos a la obra” para producir sus primeras botellas de limonada. Tras algunas semanas de práctica, estaba lista para salir al mercado.

Llegó el día de la feria y la limonada fue un completo éxito. Recibió comentarios muy positivos y eso la motivó a seguir adelante con su negocio.

Terminada la feria, instaló su propio puesto de venta de limonada al frente de su casa y comenzó a explorar estrategias de distribución, consiguiendo que una pizzería local incluyera la limonada en el menú. Emocionada por haber logrado este acuerdo de distribución, decidió que donaría el 10% de todas sus ganancias a la conservación de las abejas. 

De hecho, esta es una política que sigue vigente en su empresa hasta el día de hoy. Gracias a la ayuda de sus padres, “Me & the Bees Lemonade” logró organizarse mucho mejor y desarrollar una estructura empresarial para seguir creciendo.

Eventualmente, el producto adoptó como lema la frase “Buy a Bottle… Save a Bee” (Compra una botella… Salva una abeja). Un gran acierto por parte la empresa, pues este lema sintetizaba muy bien la razón de ser del negocio y ayudaba a generar un impacto emocional en los clientes.


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